Una especie de desafío

–Así pues, ¿les dirán al mundo que los extraterrestres nos están mandando señales, pero renunciarán a decir de dónde?
–Exacto.
–Le matarán. Le atraparán y le torturarán para sacarle la información.
–Pero ¿cuál es la alternativa? Imagine que vamos a las Naciones Unidas… que son tan “expertas” en encontrar soluciones armoniosas a los problemas del mundo. Bien, por supuesto que sería un completo desastre. ¿Y cuáles son las agencias que pueden representar realmente a la humanidad? No acudiría a la Iglesia Católica, ¿verdad? Ni al Ejército de EEUU…
–Por supuesto, pero el mundo acabará por descubrir finalmente las coordenadas y empezará a enviar su propio material…
–Sí. Así que una de las primeras cosas que deberíamos intentar decir es que no hay un gobierno unitario de este planeta. Somos un gran lugar de libertad, casi una anarquía… Aunque decir esto a los alienígenas si sólo tenemos las matemáticas en común será una especie de desafío.

Diálogo real entre Jon Ronson, periodista de The Guardian, y Paul Davies, científico y miembro del proyecto SETI, el programa que rastrea el Universo en busca de vida inteligente. (Vía Fogonazos)

-Roque.

De Oli y las alcantarillas

Mucha gente colecciona. Colecciona monedas, muñecas, sellos, botes de cerveza. Yo colecciono bolsas de vomitar de los aviones, preferiblemente sin usar, claro. Mi amigo Oli colecciona tapas de alcantarilla.

http://www.vimeo.com/9638261

Oli es amigo desde el comienzo de los tiempos. El otro día nos juntamos para beber sin control y contarnos muy rápido todo lo que habíamos hecho en los últimos años. Nos vomitamos nuestras verdades a gusto, que es como lo hacen los amigos y rápidamente nos dimos cuenta de que no habían pasado tantas cosas. Me debe una ronda, en El Chorrillo, si el quiere. Tiene talento, lo sabe y lo pasea por Estados Unidos de vez en cuando, porque él adora Nueva York, aunque no nos quiera contar todo lo que pasó en aquella ciudad, que no debió ser poco, porque a Oli las estrellas le miman y de cuando en cuando le deparan alguna que otra sorpresa. Su mundo lo comparte en Planeta Oli, porque hay quien dice que él es de otro planeta. No me sorprendería. Lo de las alcantarillas no es más que un ejemplo de hasta donde puede alcanzar su creatividad y su forma de ver el mundo.

Y bueno, sobre lo de las bolsas de vomitar, sólo quería decir que me aterra la idea de que pueda ser verdad eso de “dime qué coleccionas y te diré quien eres”.

-Roque.

Maravillas… en DVD

Un nuevo trabajo de la BBC que no quiero que se me escape, Wonders of the Solar System, o sea, Maravillas del sistema solar. Lo protagoniza el desaliñado y polifacético Brian Cox, físico nuclear, profesor de la Universidad de Manchester y miembro del grupo de pop británico D:Ream. Nuevamente, y a la vista del trailer, parece que la BBC nos tiene preparado algo espectacular. Según informa la propia cadena en su web, la serie estará a la venta a partir del 12 de abril. Así que esperaremos.

Imagen de previsualización de YouTube

Se acumulan varias adquisiciones de documentales de la BBC que quiero hacer en breve. A éste que he mencionado se uniría David Attenborough: Life, lo último del maestro en naturaleza, un trabajo que le ha llevado cuatro años de rodajes por todo el planeta, para la realización de estos diez episodios que tratan de mostrar la diversidad de la vida en la Tierra, fascinantes comportamientos animales y la lucha por la superviviencia. Todo, claro está, al más puro estilo BBC: que no falte de nada.

Por último, tengo mucho interés, para así completar mi colección de David Attenborough, en adquirir Life on Land, una enciclopedia natural en DVD, un extensísimo trabajo recogido en 15 DVDs, ni más ni menos. Hace veinte años, David Attenborough empezó a hacer una serie de programas para la BBC sobre los distintos grupos de organismos vivos que habitan en las tierras de nuestro planeta: aves y mamíferos, plantas e insectos, anfibios y reptiles. Estudió la historia de cada uno de esos grupos, desde su primera aparición en la Tierra, y estudió la multitud de formas diferentes en las que podemos encontrarlos hoy día. Todo un tesoro para los amantes del documental, como lo es un servidor.

En fin, enhorabuena a la BBC por seguir apostando por el mundo del documental y permitir que sigamos maravillándonos y aprendiendo sobre nuestro planeta y la vida que hay en él. Un trabajo encomiable, sin duda. Lástima que no pueda decir lo mismo de nuestra televisión pública.

-Roque.

Reflexión: ‘Avatar’

Atención. Si no has visto Avatar es posible que el texto que vas a leer a continuación te desvele, directa o indirectamente, algunos detalles del argumento que, tal vez, prefieras no conocer hasta ver la película. Advertido quedas, si traspasas este punto.

Aquí va una pequeña reflexión sobre Avatar antes de la entrega de los Oscars, para que, pase lo que pase, nadie pueda decir que me influyeron los premios, muchos o pocos, no sé, que le pudieron caer. Y es que tanto se ha dicho y redicho de esta película, que no me quedaban ganas de escribir sobre lo que seguramente ya estaréis cansados de leer, y no me he atrevido a hacerlo hasta que he encontrado algo interesante que decir.

Avatar no sería nada sin el espectáculo audiovisual que le acompaña: ¡y qué espectáculo! ¡Menuda experiencia 3D! ¡2D! ¡Como quiera que la veas! Casi todos están de acuerdo en definirla como el gran acontecimiento cinematográfico del año, la revolución del cine, y no sé cuántas otras cosas más. De acuerdo con todas ellas, pero hay algo que no me invita a unirme a ese delirio colectivo pro-Pandora.

Cuando la vi, uno o dos días después del estreno, si bien había quedado tan maravillado con el mundo parece-que-estoy-bajo-el-mar de Cameron como me habían advertido, algo me decía que toda esa tecnología, que toda esa inversión en efectos especiales revolucionarios algún día acabaría siendo superada, del mismo modo que, siempre, desde que el cine es cine, un nuevo efecto especial ha superado al anterior en calidad, realismo o, simplemente, costes de producción. Haced el ejercicio de ver Titanic ahora: menudas sorpresas os llevaréis cuando veáis de nuevo los planos del barco navegando a plena luz del día.

¿Y qué quedará, entonces, cuando los efectos especiales de Avatar sean superados? Pues una historia que ya ha sido contada muchas veces anteriormente, y que es una fórmula con la que Hollywood desde siempre se ha sentido muy cómodo. Es tentador trazar paralelismos entre la historia de Avatar y la de Pocahontas, o la de Bailando con lobos, seguro que se lo habéis oído decir a muchos. Y es que a los americanos les encanta este molde para tratar en la pantalla el tema del choque entre culturas o el racismo. Pero me asalta una duda: ¿no es una forma demasiado racista para tratar el tema del racismo?

A priori pensaréis, ¿racista Avatar? Pero si es un canto en 3D a la integración de un blanco en otra cultura, de la que aprende y se enriquece, y gracias a la cual acaba siendo mejor persona; pero si se trata de una alegoría de cómo el pueblo americano acabó con sus orígenes, masacrándolos, y condenándolos al olvido y a la marginación; pero si es un bello retrato de lo que hacen los ejércitos cuando invaden esos países que a todos nos quedan demasiado lejos…

Ajá, todo eso es cierto, pero recordemos lo que sucede en Avatar: el protagonista, Jake Sully, el blanco, se integra en la nueva cultura, no sólo para formar parte de ella, sino para dominarla y controlarla, lo consigue haciendo volar aquel dragón que sólo unos pocos elegidos han podido doblegar, porque se demuestra superior a los miembros de la tribu y, a la postre, merecedor de gobernarla. Y lo mismo sucede en Bailando con lobos, cuando Kevin Costner se acaba convirtiendo en el indio más guay a este lado del Mississippi. Conclusión: los mejores indios son los blancos cuando se vuelven indios.

Y ese pequeño tic me decepciona profundamente, desde el preciso instante en el que el argumento que se emplea para corregir la conducta no es más que la propia conducta con piel de cordero; como si nos pusiésemos a apagar un fuego con gasolina. Trato de hacer un esfuerzo para comprender estos ademanes imperialistas que, nos guste más o menos, corren por sus venas. Puede que me cueste trabajo por no haber vivido en una sociedad donde casi la mitad de la población es de una raza diferente. Es posible. ¡Y ojo! ¡Lo dice un amante de la cultura (sic) americana! Pero hay un factor que se escapa a mi entendimiento, y si algún lector me puede arrojar algo de luz sobre este tema le quedaré profundamente agradecido.

Sólo hay una cosa que tengo clara de Avatar, cristalina, y es que, visto lo visto, la historia que ha escogido Cameron es exactamente la historia que necesitaba esta película, muy a mi pesar, y, si no, podemos sacar los datos de la taquilla y discutirlo. Es broma.

-Roque.