Categoría: El cine de mi vida

70 años de pesadillas

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Hoy me gustaría hablaros de una de esas miles de pequeñas historias sin importancia que habitan dentro del mundo del cine, una de esas que, tal vez, no se entienden bien por aquellos que no son unos chiflados del séptimo arte, como lo es un servidor. Hoy me gustaría hablaros de un sonido, no de uno cualquiera, sino de uno que fue registrado en 1931 para ser utilizado en la mítica película de Frankenstein, el clásico de la Universal dirigido por James Whale, con Boris Karloff en el papel de monstruo. Se trata de un trueno, un espectacular trueno que sonaba así:

Los americanos lo llaman, de forma cariñosa, el Castle Thunder, el Trueno del castillo, precisamente porque suele ir acompañando a imágenes de castillos o de casas encantadas, en noches oscuras y tormentosas. Este es, sin duda, el más clásico de todos los truenos que ha sonado en una película, un viejo amigo que se ha estado utilizando durante más de setenta años y aún hoy día se sigue haciendo. Y no solamente ha amenizado las peores pesadillas del celuloide, sino también momentos gloriosos como los 1,21 gigovatios que mandaron de Regreso al futuro a Marty McFly a bordo de un DeLorean, gobernado por un condesador de fluzo, dicho sea de paso.

Lo podéis oír en Ciudadano Kane, Cleopatra, Hindenburg, Los cazafantasmas, Un cadáver a los postres, En los límites de la realidad, El juego de la sospecha, Golpe en la pequeña China, Entre pillos anda el juego, Una pandilla alucinante, La muerte os sienta tan bien, El jovencito Frankenstein, o en los clásicos de Disney Bambi, La Bella Durmiente o Basil, el ratón superdetective y en muchas otras películas.

También se ha utilizado como elemento para la creación de otros sonidos, como los de la nave Enterprise de Star Trek o los cañones láser de la Estrella de la muerte en La guerra de las galaxias.

Como es natural, hoy día existen grabaciones con más calidad y fidelidad que la del viejo y entrañable Trueno del castillo; por un momento, imaginad las herramientas de grabación de hace 78 años. Dudo mucho que se pueda seguir empleando, con la demanda de calidad que los nuevos soportes audiovisuales exigen. Sin embargo, pocos truenos pueden presumir de ser tan veteranos y populares como éste. Casi con toda seguridad, el Trueno del castillo ha adquirido un status que difícilmente otra grabación del mismo género pueda adquirir nunca.

Roque.

PD: ¿Por qué siempre faltan diez años para que conduzcamos coches de hidrógeno?

1978: ‘Grease’

La verdad es que el año 1978 no es ningún punto de inflexión en mi vida cinematográfica. No porque fuese un año flojo, que no lo fue, El cazador o El expreso de medianoche son ejemplos de ello, sino simplemente porque ninguna de las películas de ese año dejó huella en mí como otras lo han hecho.

Hagamos un repaso. 1978. Yo tenía dos añitos y Superman alzó el vuelo por primera vez. No, lo siento. Ni el bucle de Reeve ni la fanfarria de Williams calaron hondo en mi. No es que no me guste, es que los conocí tarde y mal. Además, de pequeño, las partes en las que aparecía Marlon Brando me daban sueño y caía dormido, como cuando hipnotizan a alguien en la tele.

En 1978 los muertos salieron de sus tumbas en el clásico de George A. Romero La noche de los muertos vivientes. Un clásico –¿cuántas reediciones y montajes y submontajes hay de esta película?–, pero como que tampoco. También nació un clásico del cine de terror, Halloween, padre de una saga interminable, pero que no me ha enganchado nunca.

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De 1978 me voy a quedar con Grease, Vaselina, como la llaman en Sudamérica, la película musical interpretada por John Travolta y Olivia Newton-John. Sí, ya lo sé… el valor cinematográfico de Grease es bastante dudoso. No os quito la razón. Pero ¿no quedamos en que esto era una lista personal? Grease está aquí, en esta lista, más por lo que significó que por lo que realmente es. ¿Que qué significó?

  • Olivia Newton-John, es todo un descubrimiento, la actriz perfecta, actúa, canta, baila, todo un mito que nació y murió con esta película, al menos aquí en España. Olivia, Sandy, será siempre para mí esa rubia de laboratorio con rebeca de punto, falda de vuelo y calcetines a juego.
  • John Travolta, Danny, en un breve período de su vida en el que parecía alguien normal antes de caer en la espiral de idiotización que le ha llevado hasta lo que es ahora.
  • Una moda, como pocas películas han impuesto, sobre todo en la juventud del momento. A mí me pilló demasiado pequeño, pero a los que tengáis hermanos mayores que fueran adolescentes en esta época, buscad fotos de ellos de estos años, os llevaréis una sorpresa. Grease marcó un estilo. Y fue todo un furor, ¿como lo puede ser ahora High School Musical?
  • Una banda sonora inmortal. Que no hay verbena de verano sin Grease, pasen los años que pasen. Ay, Summer Nights, You’re the one that I want… Sin comentarios.
  • Stockard Channing, Rizzo, otro descubrimiento, una actriz soberbia, aunque han sido los asiduos a Broadway los que más la han podido disfrutar. No obstante años después nos regaló una brillante Seis grados de separación.
  • El único legado decente de Lorenzo Lamas.

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Pero Grease tiene algo más. Sí. Aún recuerdo que fue una de las primeras películas que grabé de la televisión, la veía una vez tras otra, sus canciones me volvían loco. Tanto su historia sencilla y llena de optimismo como su humor blanco e inocente acercaban un género, ahora en peligro de extinción, a todos los públicos. Y cuando echo la vista atrás y me recuerdo en el salón de aquella casa viendo Grease reconozco que no era consciente de que aquella película que estaba viendo era uno de los últimos grandes musicales en producirse.

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Una última reflexión sobre 1978. Siempre habrá dos películas de este año que ocuparán un rinconcito de mi corazón, no por buenas, sino por todo lo contrario: Tiburón 2 y Piraña. Terror acuático de segunda división que me marcó para siempre. Desde entonces he estado dispuesto a caminar como Jesucristo, por encima de las aguas, a la más mínima sospecha de bicho en el agua.

Os dejo con un audio interesantísimo, una joya. Una versión instrumental del Summer Nights de Grease interpretado por una típica orquesta de instituto norteamericano. Imprescindible.

¿Cuáles fueron vuestras películas de 1978? ¿Grease?

‘Camino’, (probablemente) la mejor película del año

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Camino. Ya lo dije cuando la vi. Insisto, ahora que están a punto de entregarse los premios Goya. No es la favorita en número de nominaciones, ya lo sé, pero sí la única que ha conseguido que el que saliera de la sala no fuera el mismo que el que entró.

Mis mejores deseos a Javier Fesser, Carme Elías, Jordi Dauder, Nerea Camacho, Raúl Romanillos, Arturo Balseiro y Ferrán Piquer.

También mis mejores deseos a Pepe Quetglas, implicado, ni más ni menos, que en tres nominaciones. Pepe es así. Y a Manuel Cristobal por ‘El lince perdido’.

Roque

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Actualización 21:45

Goya a mejor actor de reparto para Jordi Dauder por su papel como don Luis, uno de los dos sacerdotes de la peli. El primero de la noche. ¡Enhorabuena!

El otro sacerdote, don Miguel Angel, está interpretado brillantemente por Pepe Ocio, amigo, genial actor. Este Goya también le representa un poco a él.

Actualización 22:27

Goya a la mejor actriz principal para Carme Elías. Era fácil imaginárselo. Su personaje es tan odioso como atractivo. Qué grande.

Actualización 22:47

Goya al mejor maquillaje para Pepe Quetglas por ‘Mortaledo y Filemón: Misión salvar la Tierra’. No podía ser de otra manera.

Actualización 22:54

Goya a la mejor actriz revelación para Nerea Camacho. Los ojos del cine español. Me hiciste llorar.

Actualización 23:17

Goya a la mejor película de animación para ‘El lince perdido’. ¡Enhorabuena Manuel Cristobal!

Actualización 23:29

Otro Goya para Pepe Quetglas y su equipo por los efectos especiales de ‘Mortadelo y Filemón: Misión salvar la Tierra’. Un clásico.

Actualización 23:37

Goya para Javier Fesser al mejor guión original por ‘Camino’. Valiente. Aplastante. Duro, mucho. Redondo. De los que hace reír y llorar. Javier nos ha dado una lección de cómo se escribe una película. Tomo nota.

Actualización 23:50

Goya para Javier Fesser al mejor director. ¡Bien!

Actualización 23:55

Y la mejor película es… Camino.

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NOTA: Esta entrada se llamaba originalmente ‘Camino’, probablemente la mejor película del año, y vistos los resultados pasa a titularse ‘Camino’, (probablemente) la mejor película del año.

1977: ‘La guerra de las galaxias’

¡Qué fácil 1977! Con un añito de vida y ya estrenaban en las carteleras de todo el mundo La guerra de las galaxias. ¿Cómo iba a escoger otra película de este año que no fuera la primera de la saga de las sagas? Sin duda no podía ser otra, y eso que 1977 no fue un año malo precisamente: Woody Allen nos sorprendía con su Annie Hall (la que hubiese escogido si a George Lucas no le hubiese dado por el cine) y Spielberg lo hacía con sus Encuentros en la tercera fase (la que hubiese escogido si a Woody Allen y George Lucas no les hubiese dado por el cine). Pero también fue el año de Fiebre del Sábado Noche, donde Travolta lo dio todo, una vez más; la encantadora Pedro y el dragón Elliott, a pesar de que siempre sufro un ataque de narcolepsia hacia la mitad de la película; o la infumable El Exorcista II: el hereje, que he tenido la oportunidad de ver recientemente y que casi me trastorna, no sé si por ver a Linda Blair entrada en años o por el extraño guión de demonios africanos mezclados con música de Ennio Morricone.

A excepción de la última, que era más una broma que una verdadera mención, el 77 fue un buen año para el cine. Pero se trata de quedarse con una y yo he escogido Star Wars. ¿Razones? Muchas. La película y el universo que nos ha legado no tienen comparación. Infinitamente imitada y nunca igualada. La guerra de las galaxias es cine en estado puro, es aventura, es diversión, es palomitas de maíz, es edredón… y todo en 121 inolvidables minutos. Ideas brillantes nunca antes vistas: espadas de luz, hipervelocidad, felpudos con patas, la fuerza, Luke, usa la fuerza y el pelo enroscado como una ensaimada sobre las orejas.

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Porque todo en La guerra de las galaxias es maravilloso, si no lo piensas dos veces, claro, porque si te pones a darle vueltas pasa esto:

Luke conoce a Obi-Wan Kenobi a eso de las 7 de la mañana. A las 11 los soldados imperiales matan a sus tíos. A la 1, aperitivo en Mos Eisley. A las 2 se embarcan en el Halcón Milenario. A eso de las 3 charlan sobre la fuerza y practican con un casco y una bola de discoteca que tira rayos. Merienda-cena. A las 8 de la tarde, ya en la estrella de la muerte, Obi-Wan lucha un poco con Darth Vader y se auto-desvanece en un alarde de no se sabe muy bien qué, porque eso de suicidarse desvaneciéndose no sabemos de quién lo aprendió: fin de la relación Luke/Obi-Wan.

Sin embargo a Luke se le parte el corazón de por vida, estará completamente destrozado por la muerte de Obi-Wan como no lo había estado ni siquiera cuando murieron sus tíos chamuscados, que además cuidaban de él desde hacía veinte años. Luke se pasará el resto de su vida lamentándose por la pérdida de Ben. Que si Ben estuviera aquí, que si Ben esto, que si Ben lo otro. Es más, el propio Darth Vader le dirá en El retorno del Jedi: Obi-Wan te enseñó bien. ¿Cómo? ¿En veinte minutos? El caso es que a la gente le funciona. Es de esas cosas que no logro comprender.

Sin embargo luego salen del cine diciendo: ¿te diste cuenta de que el chino de la tienda del flashback cuando se sienta lleva un cigarro en la mano derecha y al levantarse no lo lleva? Misterios.

-Roque.

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