Etiqueta: actores

Un nuevo reto: CYAN mag

A partir de este mes de septiembre me pongo al frente de la sección de cine de la revista digital CYAN mag. En cada número, me acercaré a un nombre propio de nuestro cine: actores, directores, productores.

portada de CYAN mag nº 4

CYAN mag es una revista digital, nacida este mismo año, que se ha convertido en un tiempo récord en un referente del mundo del diseño, las vanguardias, la moda, la música, la arquitectura y, ahora, el cine también. Calidad, diseño, frescura y mucho talento. ¿El responsable? Enrique Alex Garde. No te dejes engañar por su edad. Joven, aunque sobradamente preparado, dicen. Doy fe. Aunque no sé cómo hacerle creer que el hombre sí estuvo en la luna y que los congelados de La Sirena son los mejores.

Otra cosa sobre CYAN mag, la revista se puede vivir más allá de sus páginas: fiestas, charlas, conferencias… un sinfín de actividades que como tentáculos emergen de las entrañas de sus artículos. Un apasionante viaje a la vanguardia y a las tendencias.

El próximo número verá la luz el 17 de septiembre. Ya informaré oportunamente. Y unos días después, el 26, nos vemos en una de sus fiestas, la tercera de las CYANtastic!, esta vez en Elástico, en la madrileña sala Wind. Abrirán la sesión Midnight Runners, para dar paso acto seguido a NiñoFixo Dj, gran conocido de la noche en la capital.

Un abrazo a todos.

-Roque.

PD: muchas gracias a todos los que me seguís desde Facebook, que sois muchos y muy buenos.

Loco por Marta

Qué gran placer ser nombrado en mi revista de cine favorita, Fotogramas, y en boca de una actriz por la que me derrito y con la que pronto podré trabajar. Y es que Marta Nieto forma parte de “El regreso de Elías Urquijo”.

Marta Nieto en el Relevo 2009 de Fotogramas

Fotogramas ha seleccionado a Marta entre un selecto grupo de actores a los que ha denominado Relevo 2009. Mario Casas, Ana de Armas y Miriam Giovanelli están entre ellos. También están los interesantes Jan Cornet y Alfonso Bassave, y la deliciosa Nerea Camacho, revelación del año, sin duda.

Con Marta comparto, no sólo patria, sino el gusto por un tipo de cine y una forma de entender la industria que no todo el mundo comparte. Porque con Marta conecté desde el primer minuto, como pocas veces conectas con alguien. Me la presentó mi amigo Joaquín, que es grande también, y es creativo como pocos. Pronto le tendremos por Madrid, y se notará. Y con Marta llegó Pepe Ocio, lo que vino a cerrar el círculo.

–Pues mi película favorita de este año ha sido Camino.
–¿En serio? Pues yo conozco al que hace de cura joven.
–No jodas.

Y luego un par de juergas y el LBDG, pero eso es otra historia, que aquí no viene a cuento.

Marta Nieto brilla con luz propia y eso se nota cuando estás a su lado. No es sólo por su belleza contundente, felina, repleta de sugerencias, sino por el cariño, el humor y la pasión que le pone a todo lo que hace y a todo lo que dice. Me gusta Marta, cuento con ella. Y sí, lo confieso, le he escrito una historia. Casi a punto. Porque adoro su mirada punzante, su carácter impulsivo y alocado, pero siempre su sano juicio al fondo observando. Marta tiene un gran valor dramático en la pantalla y no lo vamos a dejar escapar.

¿De ella? El camino de los ingleses y Ocho citas. Pero sin duda, lo mejor de Marta es lo que está por venir.

-Roque.

PD: ¡Gracias, Israel Nava, por el recorte!

Cómo preparar un casting

Casting

Me gusta ayudar a los actores a preparar personajes para sus pruebas de casting. Al principio me lo pedían amigos que simplemente querían conocer mi opinión sobre lo que habían estado preparando. Después empecé a trabajar y construir junto a ellos los personajes desde el principio. Así, poco a poco, he desarrollado una faceta profesional nueva que ignoraba me fuese a reportar tantas satisfacciones personales. Como director, el trabajo de coach es altamente gratificante ya que me permite trabajar, en primer lugar, con actores, y en segundo lugar, con multitud de registros sin las presiones habituales que significa tener una producción detrás.

Por supuesto, no existe un único método para preparar un casting. Cada cual tendrá sus técnicas y preferirá, o no, consultar a terceros, o dedicar más o menos tiempo a ello. Pero sí que se pueden lanzar algunos consejos al aire, sobre todo a aquellos que se enfrentan por primera vez, o que aún no están acostumbrados a la dinámica del proceso de selección de actores. Con el tiempo cada cual construirá su sistema, y sólo así se podrá estar seguro del todo de si se está preparado para optar a un papel.

  1. Actitud. El primer ejercicio que, creo, debe hacer un actor frente a una prueba de casting es fijar la actitud con la que se enfrenta a ella. Muchos actores se plantean los casting como si de un examen se tratase. Ciertamente, el éxito absoluto de un casting reside en obtener el papel para el que se opta, pero es un error considerar un fracaso el no obtenerlo. Son tantos los factores que están en juego en una prueba de este tipo, y tantos los que se encuentran fuera del control del actor, que muchas veces, tristemente, las decisiones que se toman son impredecibles y no responden a las cualidades de los actores que se han presentado, sino a decisiones de terceros, presiones externas, compromisos personales de directores, productores o directores de casting, y una larga lista de circunstancias.
  2. Rutina. El casting debe formar parte del día a día del actor, y debe ser en sí mismo, más que una prueba, un ejercicio, una oportunidad perfecta para conocer y trabajar registros nuevos, registros que de otro modo no exploraríamos. Es una forma, además, de experimentar frente a un público –reducido, pero un público al fin y al cabo–, y una ocasión privilegiada para darse a conocer ante directores, productores y directores de casting. Y es que no sería la primera vez que un actor entró a por un papel y salió con otro, incluso a veces de otra obra distinta. El casting, en sí mismo, es una forma de trabajo, no directamente remunerada.
  3. Contextualización. Habitualmente los actores reciben un texto con una o varias secuencias, una descripción física y psicológica del personaje y una breve descripción de la acción. Es muy importante, antes de entrar de lleno con el texto, que hagamos una contextualización del mismo. ¿Quién es el personaje? ¿Por qué dificultades atraviesa? ¿En qué época sucede la acción? ¿Lugar, estrato social? Con suerte nos facilitarán esa información, pero si no es así tendremos que indagar, investigar por nuestra cuenta. ¿Es una obra conocida? ¿Una adaptación? ¿Podemos acceder al libreto? ¿Podemos hablar con alguien de la producción para ampliar nuestro conocimiento sobre el personaje? Este trabajo demostrará un interés y una entrega por tu parte que no pasará desparecibida para el equipo de casting o el director.
  4. Identificación. Una pregunta clave que todo actor debería cuestionarse ante un personaje es la siguiente: ¿Por qué yo soy la persona indicada para dar vida a este personaje? Nuevamente, investiga. ¿Qué hay del personaje en ti? ¿Qué no? ¿Coinciden tus virtudes con el personaje? ¿Y tus miedos? ¿Y tus defectos? ¿Habéis atravesado los dos las mismas dificultades? ¿Qué hay de ti en él? Averígualo y agárrate a ello firmemente, porque ésta será tu gran baza. Cuando conozcas a tu personaje podrás jugar con él, podrás controlarlo y podrás ofrecer durante tu prueba distintos rangos emocionales: más sutil, más exagerado, llevártelo a un extremo u otro. Ofréceselo al director, dile todo lo que puedes hacer con ese personaje, le encantará oírlo. Muestráte creativo y comprometido.
  5. Recursos. ¿Tiene el personaje una enfermedad, física o mental? Lee sobre ella. ¿Vive en una situación familiar concreta? Lee sobre ella. ¿Tiene una marcada personalidad? ¿Algún trastorno? Lee sobre ello. Investiga. ¿Para qué? Porque con toda esa valiosa información podrás enfrentarte a algo que, en muchas ocasiones, a muchos actores les puede pillar por sorpresa durante un casting: una improvisación. Conocer las circunstancias que rodean al personaje, haber leído sobre su perfil psicológico o su situación social o familiar, será una información clave a la hora de saltar a la palestra e interaccionar con otros actores o improvisar un breve monólogo. Con ello, el director quiere verte pensando rápido, quiere ver cómo das vida a un personaje (que probablemente haya creado él mismo), no para ver si te asemejas a lo que él tiene en su cabeza, sino para ver cómo te manejas espontáneamente, cómo utilizas la voz, cómo te mueves, y, te aseguro, le será fácil ver quiénes se han hecho preguntas sobre el personaje y quién no.
  6. Referencias. Ya lo decíamos no hace mucho. Cine, cine, cine. Casi con toda seguridad no eres el primer actor que representa ese tipo de personaje, con ese tic, con ese acento, con esa enfermedad o con ese dilema. ¿Cómo lo hicieron otros actores antes que tú? Me gusta empezar las preparaciones de un personaje viendo lo que otros han hecho con anterioridad. Con tres o cuatro referencias es suficiente y el resultado, a veces, sorprendente. Un actor con el que preparaba un papel, no hace mucho, se sorprendió a sí mismo encontrando una pista clave para desarrollar su personaje ni más ni menos que en Bienvenido, Mr. Marshall. No la había visto antes. Recuerda: no se trata de copiar, sino de sumar.
  7. El cuerpo. No vomites el monólogo que te han dado. Trabájalo con todo el cuerpo. El director querrá valorar tu presencia física, tu nivel de energía. ¿Viste tu personaje con alguna prenda concreta o porta un objeto en particular? ¿Un sombrero, unos zapatos, un bolso, un bastón? Sorprende a todos en el casting llevándolo. Camúflate. Apóyate en el objeto, hazlo tuyo y extiende tu interpretación a él. Faciliatarás al director la visualización del personaje.
  8. ¿Un papel pequeño? Ya lo dijo Stanislavski. No hay pequeños papeles, sólo pequeños actores. No hay que añadir nada más.
  9. Entrega. Demuestra que te interesa, que estás entregado. No puedes llegar a imaginar la importancia que tiene eso para un director o para la producción. Demuestra tu interés de manera sincera y honesta. Haz saber lo que puedes aportar, el compromiso que adquieres y la responsabilidad que ello supone. Demuestra que eres disciplinado, paciente, una persona abierta, con recursos, con la que es fácil trabajar. Esas cualidades son valoradas enormemente por los equipos de producción. Hacer una película es una aventura muy complicada, llena de momentos difíciles, angustiosos a veces. Se buscan buenos compañeros de viaje. ¿Lo eres? Hazlo saber.
  10. El día D. Evita ir de sobrado. Mala imagen la que transmiten muchos actores que ya están subidos al carro. No trates de adular al director o soltar algún farol. Normalmente, algo así sólo puede ser utilizado en tu contra. No hables superficialmente del personaje o del proyecto, ya que ofendes a los que lo han creado. Por eso, no te presentes allí como si no hubieses tenido nada mejor que hacer esa mañana. Viste con colores neutros y no seas cabezota, no discutas apasionadamente un aspecto de tu personaje. No te muestres inseguro, pero tampoco insinues lo bien que lo estás haciendo. Siente un poco los nervios y todo saldrá bien: eso significa que te importa.

Y mucha mierda.

-Roque.

Peligro, cine clásico

M, el Vampiro de Dusseldorf

En los últimos meses me he encontrado con varios actores, jóvenes todos ellos, que me han confesado, sin ningún tipo de reparo, que no les gusta el cine antiguo (sic), que les supone un esfuerzo y que en la mayoría de los casos les aburre, como si fuese algo pasado de moda, imposible de competir con el cine actual.

No alcanzo a comprender cómo un actor, o alguien que pretende serlo, es capaz de lanzar semejante exabrupto. Y me he animado a escribir sobre esto, a llamar la atención sobre la escasa cultura cinematográfica que existe entre muchos, mal llamados, profesionales del medio, técnicos o artísticos, porque no se puede llegar a ser profesional del todo sin determinados conocimientos sobre el pasado de la profesión que se ocupa.

No se puede ser tan pretencioso al creer que se puede sobresalir en algo o demostrar algún rasgo de originalidad, a estas alturas, sin conocer previamente lo que otros han hecho con anterioridad. No se puede dar la espalda de un plumazo a todo el legado cinematográfico que nos ha traído hasta aquí, aunque sólo sea por ver cómo y en qué contexto lo hicieron, y si lo hicieron bien o no. El cine no tiene fecha de caducidad. Un crimen, un amor o un desamor pesan ahora tanto como antes. Las sociedades cambian, pero los corazones se siguen haciendo añicos del mismo modo. No se puede ser un buen pintor y decir que te aburren los museos. ¿Se puede escribir una novela sin conocer lo que los grandes han escrito antes? Imagino que sí, pero se está condenado a escribir a tientas, sin rumbo, sin control alguno.

Decía Menéndez Pelayo que el pueblo que no conoce su Historia está condenado a repetirla. Un actor que no conoce lo que otros han hecho antes, probablemente, profesionales mucho más talentosos que él o ella, podrá probar suerte y puede que tenga algún momento de brillantez o de ingenio, pero éste será aislado y acabará por descubrirse en su ignorancia.

A esos que me confiesan que no les gusta el cine antiguo, me gustaría convencerles de todo lo contrario, les recomendaría alguna breve Historia del Cine, no demasiado larga ni engorrosa, para no abrumarles con datos, y les animaría a que empezasen a ver las películas que en ella se mencionen, que las vean teniendo claro cuándo, dónde y por qué. Y pronto se darán cuenta de que cuando escuchen silbar en M, el Vampiro de Dusseldorf estarán frente al mismo efecto que creaba la conocidísima banda sonora de Tiburón. Pero con una diferencia: M, el Vampiro de Dusseldorf se rodó en 1931. Y se enriquecerán y eso, unido a su talento, si lo hubiere, les convertirá en grandes actores, no me cabe la menor duda.

Por favor, no dejéis de ver cine clásico.

-Roque.

  • Translator