A estas alturas muchos habréis oído hablar del reciente ataque de cólera que sufrió Christian Bale durante un rodaje. El vituperio en cuestión fue que, al parecer, el director de fotografía de la película irrumpió por el fondo del decorado mientras Christian Bale ensayaba. El actor se dejó llevar por la ira y lo que allí sucedió lo podéis oír aquí mismo. Ah, y no es una broma como lo del Gran Wyoming.

Un rodaje es una experiencia de una gran intensidad, muchas cosas están en juego, el trabajo de mucha gente, a veces cientos, con el coste que ello implica, debe estar perfectamente sincronizado y todo el mundo necesita, además, un espacio vital para llevarlo a cabo.
Lamentablemente estos ataques de ira no son excepcionales. Yo mismo he vivido varios, es más, en alguna ocasión he sido yo mismo quien los ha protagonizado. No es para sentirse orgulloso, todo lo contrario, he aprendido que nada bueno se obtiene de ellos. Son un recurso fácil para canalizar tensiones, estrés, y en la mayoría de los casos, frustraciones, pero son muy ofensivos, generan una imagen nefasta de uno mismo y disminuyen la productividad de todo el equipo en general.
Hay una enseñanza de oro en esta profesión que dicta que quien hoy te sirve los cafés, probablemente mañana maneje el dinero. Así es. Esta profesión requiere mucha perspectiva. Trata bien a todo el mundo, porque la vida está llena de sorpresas.
Es posible que sientas ganas de invadir Polonia cuando ves cruzar por el fondo del decorado al director de fotografía retocando luces mientras tú estás ensayando, pero eso no te da ningún derecho a insultar cruelmente, vejar o amenazar a nadie. ¿Te molesta? Hablemos con el director, con el productor, busquemos una solución. Es normal cabrearse, pero de eso a convertirse en una especie de monstruo neurótico y desbocado hay un trecho.
Christian Bale debería saber a estas alturas que una película no es solamente él, sino el trabajo de muchos en colaboración unos con otros. En su reprensión habla de “mi” secuencia, de “tus” luces. No se trata de “tus” luces, son “las” luces que va a iluminar “la” secuencia. Y ese es el error de muchos y el que, creo, ha cometido este actor, olvidar que hay cientos de profesionales detrás, arropándole, precisamente para que su interpretación se eleve a la categoría que merece. Aunque cuando se está muy alto es fácil perder la perspectiva: no es más que una película, no se trata de salvar al mundo de ningún ataque alienígena.
¿Qué te parece a ti el ataque de ira de Christian Bale? ¿Crees que está justificado?
Roque.