¿Quién es el protagonista? ¿El monstruo o el héroe? ¿Quién es la víctima? Hasta el momento nos hemos venido refiriendo al protagonista como al héroe que acaba destruyendo al monstruo. Pero basta con un pequeño acercamiento a estos filmes para darnos cuenta de que esta afirmación puede ser incorrecta. En ocasiones es tan protagonista el monstruo como el héroe, cuando no lo es más. Y esto no es una excepción. Así sucede ya en Drácula. La presencia del vampiro en pantalla es aplastante respecto a la del resto de personajes, siendo en este caso el héroe, Van Helsing, un mero títere que aparece y desaparece de la pantalla al son del rumano.

Los monstruos de la Universal pueden aparentemente ser muy diferentes entre sí. Cada vez que se ofrecía una nueva criatura en pantalla, ésta era diferentes de las anteriores. Sin embargo, un mero análisis de ellos nos lleva a la conclusión de que conservan muchos rasgos en común. Pongamos por ejemplo La Momia. Ésta llegó tras los estrenos y sucesivos éxitos de Drácula y de Frankenstein. Aparentemente los guionistas de Universal estaban ofreciendo un personaje nuevo a los espectadores: una momia devuelta a la vida en el lejano El Cairo que bajo el hechizo de una ancestral maldición se ve arrastrada a recuperar a su viejo amor, aunque para ello tenga que cometer los más horribles crímenes. Pues bien, como ya dijimos con anterioridad, el personaje de la momia no es más que una fusión entre los caracteres de Drácula y Frankenstein: inmortalidad, amor predestinado, poderes hipnóticos, etcétera. Podemos, pues, hablar de nuevo personaje, pero dentro de unos parámetros muy concretos que ya habían quedado fijados previamente; lo que denota en cierto modo la falta de riesgo al que se querían ver sometidos en el estudio.

Read the full post »
El próximo 23 de octubre se entregarán los Premios Príncipe de Asturias. Este año el de Ciencias Sociales recae sobre Sir David Attenborough, uno de los grandes maestros del documental, a mi juicio, claro, porque encontraréis quien os diga lo contrario y lo tache de sensacionalista. Yo siempre he sido pro Attenborough, y más desde que hace unos seis meses descubrí a la venta en la tienda online de la BBC su colección de documentales: Life.

Muchos le conoceréis por adornar vuestras siestas en La 2. Es un señor mayor, de pelo blanco, con camisa azul claro y pantalón beige, que narra documentales de animales, casi siempre integrado entre ellos. Es capaz de explicar el vuelo de un albatros sentado al borde de un acantilado, que un albatros, mientras tanto, esté a su lado prestándole atención, terminar su discurso y que el albatros alce el vuelo y cruce el plano de lado a lado. Read the full post »
La rentabilidad demostrada por el género de terror no podía perderse y el estudio se convertirá en los años sucesivos en su referente. Una vez hecho propio el género, éste se codificará en una serie de elementos invariablemente presentes en todas las producciones: Universal había establecido su propio cliché, que a grandes rasgos, puede resumirse en: el monstruo, con su lado humano y su talón de Aquiles; la chica, víctima siempre; el científico cuerdo y desconfiado; la ausencia del héroe, porque el verdadero protagonista es el monstruo; el desarrollo de la historia fuera de los Estados Unidos, convirtiéndose Europa en un verdadero paraíso del terror, cuando no se ubica en lugares remotos y exóticos; y el happy ending, aunque éste suponga la muerte del monstruo, a veces más humano que las propias personas.

Read the full post »
El siguiente proyecto comenzó por encontrar otro texto de terror clásico: Frankenstein de Mary Shelley. Nuevamente, Laemmle Jr. ponía sus ojos en la adaptación teatral de la novela, avalado por el éxito cosechado en Nueva York y Londres. Siguiendo el mismo patrón en la producción y a pesar de ser del mismo año, el producto final fue radicalmente distinto a Drácula: un guión más dinámico, unos diálogos más fluidos, un director de procedencia teatral (frente a Browning, quien venía de hacer cine mudo) mejor adaptado a las nuevas demandas del cine sonoro y en definitiva, un film de mejor factura.

James Whale, director que ya había cosechado un éxito para la Universal con El puente de Waterloo, aceptó el proyecto interesado por la magnitud del mismo y por no querer ser encasillado como realizador de películas bélicas. Su experiencia vivida en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, le convertían en el director idóneo para una película que, como Van Sloan describe en la advertencia previa al film, trata de «los dos grandes misterios de la creación: la vida y la muerte».

Read the full post »