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1979: ‘Bienvenido Mr. Chance’

Sí, ya sé, más de uno pondrá el grito en el cielo cuando diga que mi película de 1979 no es ni Apocalypse Now, ni Alien, ni La vida de Brian. Seré criticado por no haber elegido Manhattan o Mad Max. Ni siquiera la emblemática Kramer contra Kramer o la mítica Fuga de Alcatraz.  Eso sin mencionar la polémica Calígula, 1941 o Terror en Amityville.

Buen cine el de 1979, ¿verdad? Pero, amiga, amigo, ninguna de esas películas ocupa un puesto en mi corazoncito de celuloide como el que ocupa Bienvenido Mr. Chance.

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La descubrí no hace tanto, ¿diez años?, puede. Sin embargo, yo apenas contaba con tres cuando la estrenaban en los Estados Unidos. Poco popular, sin duda, pero una de las películas más entrañables, mejor escritas y más divertidas que recuerdo. Y sin duda uno de los papeles más memorables del genial Peter Sellers, si no el mejor, para mí claro.

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Pero, ¿qué tiene esta desconocida película que consiguió cautivarme tan súbitamente?

  • Pues bien, en primer lugar, el personaje principal interpretado por Peter Sellers, Chance, un jardinero con una sutil deficiencia mental que es captada por su entorno como una prueba de su genialidad y astucia política y económica.
  • El personaje está desarrollado de manera magistral a lo largo de todo el guión, descubriendo nuevos matices a cada minuto desde el mismo comienzo hasta el plano final, planteando retos que ponen en vilo al espectador ante la duda de si podrán ser resueltos o no. Sin embargo, la historia derrocha tanto ingenio que no deja de sorprendernos ni un sólo instante.
  • Siempre es un placer ver a Shirley MacLaine, y si es en una comedia, mejor. Shirley está brillante, guapa e inolvidable. Sobre todo en la tórrida secuencia del dormitorio. Si la habéis visto, sabréis de qué estoy hablando, si no, tenéis que verla.
  • Lo sutil de su humor, su ritmo elegante, su fotografía oscura y fría.
  • Su música, directamente inspirada en el Gnossienne número 5 de Satie, pieza para piano especialmente bella. Sin embargo, su banda sonora no fue nunca editada o publicada. La Warner nos la debe.

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Peter Sellers falleció un año después de estrenarse la película. En su tumba reza un epitafio: La vida no es más que un estado de la mente, el mismo que aparece al final de esta película. Un bonito epílogo para uno de los grandes genios del cine.

¿Cuál es tu película de 1979? ¿Has visto Bienvenido Mr. Chance?

Roque.

Reflexión: elecciones en USA

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Cuando veo a John McCain aceptar su derrota en las elecciones me doy cuenta de que nuestra democracia está a años luz de la americana. En fin. Que Dios bendiga a España.

Roque.

Nada vende películas como un buen… casting (II)

Brevemente, explico el título del post anterior y el de este mismo.

Fue Carl Laemmle, fundador de los estudios Universal, el primero en descubrir la importancia de los actores, hace ahora casi 100 años. Una de las actrices de los Estados Unidos más populares de la época, pertenecía a la compañía cinematográfica Biograph y era conocida como eso, simplemente “la chica de la Biograph”. Por aquel entonces las películas no informaban en sus títulos de crédito del nombre de los actores que las protagonizaban.

Pues bien, despedida de la Biograph, la chica entró a formar parte de la IMP (Independent Motion Picture Company, sí, así se llamaba antes de llamarse Universal) y Laemmle urdió un plan con ella. Hizo correr un rumor por todo el país a través de la prensa de que Florence Lawrence, “la chica de la Biograph”, había fallecido atropellada por un coche en Nueva York. La noticia, claro, corrió como la pólvora. Unos días después el propio Laemmle publicó un anuncio en el periódico con un gran titular: “Colamos una mentira” (‘We nail a lie’), donde desmentía la trágica noticia y, de paso, informaba de que Florence Lawrence protagonizaría la siguiente película de la IMP, ‘The Broken Oath’, que, casualmente, fue un gran éxito.

Resultado: 1, todo el país memorizó el nombre de Florence Lawrence; 2, acababa de nacer la primera estrella de cine; y 3, los productores aprendieron que nada puede vender mejor una película que una estrella.

Corría el año 1910.

Y de ahí, mi titular.

Un abrazo a todos.

Roque.

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