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Yo sí que tengo abuela

abuela

Mi nombre es Dolores Pérez Castejón, tengo 94 años y lo que a continuación se relata pertenece a la historia de mi vida.

Así comienza el libro que acaba de terminar de escribir mi abuela. Con un delicioso estilo llano y preciso, que me recuerda mucho al de García Márquez, nos invita a un recorrido por su vida que arrancó en 1914, y que hoy día transcurre apacible en un pequeño pueblo de Murcia, San Cayetano, para más señas.

La de mi abuela, por parte de padre, no es una vida muy diferente a la de muchos de  una generación que se encuentra en inminente peligro de extinción. La de mi abuela ha sido una vida feliz, vinculada al campo y a la posada que regentaba su padre en una pequeña aldea, una vida que tampoco estuvo ajena al deber y al dolor. Ella, asegura en sus páginas, lamenta no haber podido estudiar en la universidad, y no lo dudo: con una mente tan lúcida y elocuente como la suya hubiese brillado académicamente, no me cabe la menor duda, pero estoy seguro de que no lo hubiese hecho más que como la mujer valiente, fuerte y competitiva que ha sido a lo largo de toda su vida.

En el viaje por los entresijos de su biografía, que se extiende a lo largo de algo más de 120 páginas, he conocido una entrañable anécdota que quiero compartir con vosotros.

En el año 1951 estuvimos yendo a Murcia algunos días porque mi hijo Mariano tuvo que someterse a una operación de apendicitis. Se operó en el hospital que había en la calle Correos, que era privado, y por las noches, mi marido y yo, nos quedábamos a acompañar a mi hijo.

Uno de aquellos días, mirando a través de la ventana de la habitación que ocupábamos, vimos un cartel muy grande, justo en el edificio de enfrente, que anunciaba la película que ponían en el cine Rex: ‘Lo que el viento se llevó’. Nada más verlo le dije a mi marido: Mariano, ¿y si fuéramos a ver la película? A mi marido le pareció bien, así que, como mi hijo estaba bastante repuesto, le dimos veinte duros a la enfermera Teo, que así se llamaba, para que cuidara a Mariano hijo y nos fuéramos al cine. La película duraba cuatro horas menos cuarto y yo al final me quedé dormida.

Al poco tiempo fuimos a Cartagena y compramos el libro en la librería Escarabajal. Era un ejemplar de 1949 de Ediciones Ayma que llevaba muchos fotogramas de la película. Aquel libro se hizo muy popular entre algunos de nuestros amigos y familiares que nos lo pedían constantemente para poder leerlo. El libro pasó de esta manera por la familia del tío Pepe Madrid, luego se lo pasamos a Julita la de La Casilla, después a la familia de Donato el de Los Calixtos, más tarde a Lola Lozano y, tras un largo periplo, el libro, por fin, volvió a nuestra familia.

Fueron tantas las manos que lo hojearon que cuando el libro nos fue devuelto le faltaban las tapas y algunas de las hojas estaban muy deterioradas. Por lo mucho que me gustaba guardé el libro a buen recaudo, y con tal celo que, cuando tiempo después quise releerlo, no lo encontré.

Estuve lamentando su pérdida durante años y con tanta pena que mi nieta María Dolores me compró dos ediciones antiguas del mismo libro, aunque ninguna de ellas llevaba fotos.

Hace no mucho, ordenando un armario, apareció el libro escondido en el fondo. Un día de estos tengo que llevarlo a encuadernar.

Hacia el final del libro me dedica una página, que desde aquí agradezco, en la que recuerda cuando le pedí aparecer en uno de los capítulos de Explorers. Su parte era bastante sencilla: ella se encontraba en la plaza del pueblo y Melany, la presentadora del programa, se acercaría para preguntarle por las indicaciones para llegar a un determinado sitio. Ella se las daba oportunamente y finalmente Melany llegaba al lugar con éxito. Accedió a hacerlo y lo hizo muy bien.

El libro hubiese sido imposible sin la ayuda de su hija, mi tía, Dolores A. Madrid, mi tía más especial, y ella lo sabe, y la de mi prima, María Dolores Madrid, aunque yo prefiero llamarla Lolita Madrid, así la tengo en mi agenda, y a la que le tengo un cariño muy especial, pero que muy especial, y ella también lo sabe. A ambas quiero agradecerles que no hayan cejado en su empeño de hacer de este libro una realidad.

La de mi abuela no es una vida fuera de lo común. Está llena de momentos felices, y de momentos tristes, como la de todos, imagino. Sin embargo, hay algo que la hace muy especial, muy especial y muy diferente, y es que se trata de la de mi abuela.

-Roque.

Mister Acisclo

Roque Madrid y Javier Acisclo

Decir que tu productor ejecutivo es Javier Acisclo es como decir que tienes una Harley Electra del 65, o un Aston Martin del 57. Vamos, un clásico.

Lo conocí por pura casualidad. Y fue por un barco hundido. A los dos nos tiene envenedado el Sirio. Yo acababa de producir el documental ‘Sirius’ y él se enteró a través de la web. Nos pusimos en contacto y quedamos emplazados para hacer cosas juntos. Después de ‘Explorers’ llegó ‘Elías’, así que cogí el teléfono y le dije: prepara cena para dos.

Al principio tenía miedo de que nos dijera que no, que el proyecto no le interesaba. Pero yo llevaba ventaja, le había tendido una trampa de la que no podía escapar, y es que la película tenía como telón de fondo el mar. Y ahí lo enganché. A Javier todo lo que tiene que ver con el mar lo hipnotiza. Está tan impregnado de él, que incluso encontrándotelo en medio de la ciudad, te da la sensación de oler a mar y algún puerto debe andar cerca.

Y dijo que sí. Eso sí que es una suerte. Un clásico uniéndose a la ciudad de los sueños. Menudo aval.

Los que tenemos la suerte de conocerlo personalmente, sabemos el privilegio que es trabajar junto a alguien de su categoría humana y personal. Javier es un imán de otras personalidades del mundo del cine y la televisión, que poco a poco se van sumando a este gran proyecto que es ‘Elías Urquijo’. Se avecinan muchos eventos y emociones que viviremos juntos y me siento afortunado de que sea él el que esté a mi lado para acompañarme. Su presencia me anima, me tranquiliza y me da la confianza de que estamos haciendo un buen trabajo.

No sé si te lo he dicho ya Javier, pero, oye, que gracias por todo.

Roque.

DreamCity y lo que viene

DreamCity

Desde hace algún tiempo quería remodelar el blog. Por mi cuenta y riesgo he decidido instalar WordPress en el servidor, porque MovableType me estaba dando muchos problemas… bueno en realidad me los estaba dando Arsys, mi servidor, que como siempre va 5 años por detrás de Internet.

Bueno, el principal motivo del retraso en toda la actualización ha sido la creación de una nueva productora, DreamCity Entertainment, que, junto a mis socios de Dieciseisnueve, va a afrontar la producción de “El regreso de Elías Urquijo”, mi primer largometraje.

Después de Explorers, quisimos trabajar en un proyecto de ficción. “Elías” rondaba mi cabeza desde hace años y codo con codo junto a Rafa Ferrero la hemos desarrollado hasta conventirla en lo que creemos es una gran película.

“Elías” es un proyecto apasionante y prácticamente lo ha absorbido todo. Rafa está haciendo un trabajo espléndido con el guión… que la verdad, nos ha dado más de un quebradero de cabeza. La preproducción ha empezado y se empieza a sentir el nerviosismo característico de estos momentos: muchas cosas por hacer, mucha ilusión puesta en todo.

Rafa ya trabajó conmigo en Explorers. Es un joven guionista de Valencia, enamorado de su profesión y entregado al máximo a los proyectos que tanto Cuarto Creciente como DreamCity están llevando a cabo. Sin él no habría sido posible sacar adelante Explorers. Algún día tengo que contar nuestras aventuras y desventuras en esa serie.

Roque.

Desayunar audiencias

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Estoy satisfecho con el resultado de “Explorers” en televisión. En los últimos días el programa empezó a coger fuerza colocándose como uno de los programas más vistos. Esperar a que publiquen cada mañana las audiencias en Internet, con la taza de café humeante entre las manos y los ojos aún hinchados de dormir me recuerda a mis días en la Universidad, a cuando esperaba la nota de aquel examen.

Y una vez obtenido el dato, a interpretarlo, compararlo, estudiarlo, sonreírlo… Explorers ha logrado en sus primeras 16 emisiones aumentar la audiencia del late night de 7 en un punto. Es más, en su última emisión fue el programa más visto del día. Puedo hablar de éxito si tenemos en cuenta que no ha tenido un horario fijo, y que su emisión ha oscilado entre las 23.30 y las 2.00 de la madrugada. Fidelizar a la audiencia con esos vaivenes de horas no es sencillo, y hacer números a las 2 de la mañana empieza a no ser tarea fácil.

“Explorers” siempre fue una buena idea y lo sigue siendo. Espero con ansias una nueva etapa del programa que ya se ha iniciado y que confío vaya tan bien como ésta.

Ánimo Explorers.

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