Etiqueta: producción

Los monstruos de la Universal (I): el estudio

La Universal (o la gran “U”, como se hacían llamar), a pesar de ser el primer estudio en constituirse, fue siempre considerado como uno de los estudios menores ya que se dedicó casi exclusivamente a la (mal) llamada “serie B”. Su fundador fue Carl Laemmle, inmigrante alemán asentado en Estados Unidos desde la adolescencia, fundó en 1909 la IMP (la Independent Movie Company Pictures) como respuesta a las tendencias monopolísticas de Edison. Más tarde, en 1912, uniéndose a otros independientes formará Universal Pictures, la primera gran productora asentada en Hollywood.

Los estudios Universal alrededor de 1916

Producto de esa rivalidad con la MPPC de Edison es la probada energía que demostró la IMP en sus iniciativas e innovaciones. La más importante de ellas (engranaje insustituible del sistema de estudios) fue sin duda la de adoptar el star system, que tradicionalmente se había relacionado con el teatro y el vodevil. El equipo de Edison no identificaba a sus actores en la pantalla; los fans llegaban a escribir cartas dirigidas simplemente a “la chica de la Biograph” por desconocimiento de su nombre. El astuto Laemmle contrató en 1909 a Florence Lawrence, la chica de la Biograph, por mil dólares semanales y la dio a conocer como tal. Un año después lo hizo con Mary Pickford (doblando su salario). Su descubrimiento: las estrellas vendían películas como nada lo podía hacer.

Una postal de Florence Lawrence, el primer merchandising

Otra herramienta de los jóvenes estudios que se asentaban en Hollywood, fue la especialización por géneros. El género-etiqueta sirve para personalizar los gustos cinematográficos del público y así facilitar la penetración comercial. De este modo, los profesionales de la industria y las políticas de los estudios se identifican y especializan con uno o varios géneros: Lang y el cine de testimonio social; Capra y su optimismo crítico a través de la comedia; los musicales de la RKO con Fred Astaire y Ginger Rogers; la Warner y sus películas de gángsteres con Humphrey Bogart a la cabeza; el cine de aventuras con la serie de Tarzan de la MGM, o las belicistas de Howard Hawks; el género amoroso, encabezado por mujeres como Joan Crawford, Jean Harlow, Katherine Hepburn, Greta Garbo…

La Universal no fue el único estudio que trabajó el género de terror, pero sí el único que supo rentabilizarlo y convertirlo en un sello propio.

Intro de la Universal circa 1930

Los estudios, herederos de la tradición cinematográfica creada por Edwin Porter, D. W. Griffith, John Ford, acaban por adquirir unos cauces consagrados a la eficacia narrativa, donde la acción surge principalmente de los personajes, cuya motivación es fácilmente identificable, desarrollando una cadena de causas y efectos que provocan el avance de la narración, hacia un final perfectamente clausurado donde se resuelve el destino de cada personaje, siempre desde la mayor objetividad posible. Esta forma narrativa impidió que en Hollywood se experimentaran otras tendencias, nuevos aires, aunque este sistema, menos atrevido, no mermó el desarrollo de grandes personalidades.

En su primera etapa, Carl Laemmle se hizo con el joven Irvin Thalberg, hijo de inmigrantes alemanes, que había demostrado talento suficiente como para colocarse, con tan sólo 21 años, al frente del estudio y organizar la producción. Su estancia, antes de marcharse para colocarse al frente de la MGM, se tradujo en la mayor envergadura de los proyectos: citar a John Ford o a Eric von Stroheim son claros ejemplos de ello. Pero fue una película, El jorobado de Nuestra Señora de París, el insospechado éxito que marcaría el rumbo del estudio en los años venideros, sin duda, motivado por el descubrimiento del actor Lon Chaney, el hombre de las mil caras.

THE HUNCHBACK OF NOTRE DAME, Lon Chaney, 1923

Pero el gran éxito tanto para Chaney como para el estudio sería El fantasma de la Ópera, consagrando a éste como “apóstol del terror”. Con Carl Laemmle Jr. al frente del estudio, y tras un periodo no especialmente brillante, decide regresar al género del terror con  la que sería la primera película sonora del género, Drácula. Nadie dudaba de Lon Chaney como el nuevo Conde Drácula, pero un año antes del comienzo del rodaje el actor fallece de un cáncer de laringe a los cuarenta y siete años de edad, dejando abierta la puerta del estudio para otros candidatos y una gran preocupación en la mente de Laemmle Jr.

Lon Chaney en El fantasma de la Opera

-Roque.

‘Sandra o Luis’ seleccionada en el LesGaiCineMad SFM

Buenas noticias hoy.

Mi película documental Sandra o Luis ha sido seleccionada para formar parte del LesGaiCineMad SFM – (Spanish Film Market). El 1er Mercado de Películas LGBT que va a realizarse en el mundo y que va a celebrarse dentro del 14º Festival International LesGaiCineMad organizado por la Fundación Triangulo.

SANDRA O LUIS

LesGaiCineMad, es el festival de temática LGBT más importante de los países de Hispanoamérica, tanto en audiencia, alcance como en cantidad de películas. 14 años, más de 120 películas, 12 días, 9 sedes, recepciones diarias y 3 fiestas de alto nivel con una audiencia estimada de más de 15.000 espectadores siendo uno de los festivales con más público de la Comunidad de Madrid y uno de los más cubiertos por la prensa en España después de San Sebastián, Valladolid y Sitges.

Sandra o Luis obtuvo el galardón de Mejor Documental en el LesGaiCineMad en su edición de 2006 y ahora regresa con la intención de traspasar nuestras fronteras y alcanzar nuevos mercados.

El documental está dirigido por mi buen amigo Janis Ozoliñs-Ozols, letón hasta la médula, enamorado de España como pocos, retratista de almas y amante de los gatos, azules y rusos. Janis hizo un trabajo excelente aproximándose a Sandra, mujer transexual, artista, calco de la Montiel, como atestigua La Mala Educación de Almodóvar, e icono de la noche madrileña. Toda una vida que se inicia en el seno de una familia militar, familia de la que hay que huir; una vida que pasa por la cárcel, por Torremolinos, por el quiosco de Chueca, por el odio, por las lágrimas y por el amor.

Carla Antonelli se volcó con nosotros y su aportación, durante y después de la producción, fue inestimable. Muchas gracias Carla, te debo una.

En el documental también aparecen Eduardo Mendicutti, Toni Cantó o La Prohibida. Un lujo. Y si quieres saber más, en la web de Cuarto Creciente puedes encontrar más información.

-Roque.

Reflexión: ‘Home’

No es la primera vez que expreso mi admiración por el género documental. No dejo que se me escape ninguno de los top 10 anuales, bien por crítica, bien por taquilla, o bien por aclamación popular, que es la que vale. Tocaba ahora Home, ese documental francés sobre nuestro planeta, enteramente rodado con planos aéreos y que se puede ver en DVD, con una duración de 120 minutos, o en YouTube en versión reducida a 90 minutos, aunque ignoro cuanto tiempo estará disponible.

Home

Se despliegan ante uno las más impresionantes imágenes aéreas tomadas de nuestro planeta, acompañadas de la voz de un correctísimo y cercano Juan Echanove y la música, exquisita, por cierto, de Armand Amar. En la versión inglesa la voz la pone Glenn Close y eso tengo que oírlo, que soy fan.

Producción impecable, vamos, uno de esos documentales que hay que ver.

Pero, ¡ay! Tiene pega.

La clave apocalíptica me pudo. Perdí la fe en lo que veía a cada paso que daba la película. Me gusta asumir las situaciones, y la de nuestro planeta es grave, pero soy optimista por naturaleza y necesito ir sumando soluciones para poder avanzar entre la maraña de problemas. Y aquí, esas soluciones se las ventilan en los cinco minutos finales. Y nada sorprendente. No creo que el puñado de ideas molonas con las que acaba el documental puedan apañar el desastre que se tomó, el bueno de Juan Echanove, 115 minutos en narrar.

Si lo que se pretende es estimular al público, creo que genera el efecto contrario. Por supuesto que hay que poner las cartas sobre la mesa, afrontar cara a cara la situación de nuestro planeta. Pero en Home la balanza está descompensada: gana el pesimismo. Acabé con la sensación de haber perdido la partida, de que ya no hay nada que hacer. Y si no hay nada que hacer, entonces, ¿para qué hacer algo?

Me quedo con el tono optimista de Tierra. Un desfile de razones por las que nos debe de seguir importando nuestro planeta.

Pero ojo, hay que verlo. Merece la pena.

-Roque.

Cómo preparar un casting

Casting

Me gusta ayudar a los actores a preparar personajes para sus pruebas de casting. Al principio me lo pedían amigos que simplemente querían conocer mi opinión sobre lo que habían estado preparando. Después empecé a trabajar y construir junto a ellos los personajes desde el principio. Así, poco a poco, he desarrollado una faceta profesional nueva que ignoraba me fuese a reportar tantas satisfacciones personales. Como director, el trabajo de coach es altamente gratificante ya que me permite trabajar, en primer lugar, con actores, y en segundo lugar, con multitud de registros sin las presiones habituales que significa tener una producción detrás.

Por supuesto, no existe un único método para preparar un casting. Cada cual tendrá sus técnicas y preferirá, o no, consultar a terceros, o dedicar más o menos tiempo a ello. Pero sí que se pueden lanzar algunos consejos al aire, sobre todo a aquellos que se enfrentan por primera vez, o que aún no están acostumbrados a la dinámica del proceso de selección de actores. Con el tiempo cada cual construirá su sistema, y sólo así se podrá estar seguro del todo de si se está preparado para optar a un papel.

  1. Actitud. El primer ejercicio que, creo, debe hacer un actor frente a una prueba de casting es fijar la actitud con la que se enfrenta a ella. Muchos actores se plantean los casting como si de un examen se tratase. Ciertamente, el éxito absoluto de un casting reside en obtener el papel para el que se opta, pero es un error considerar un fracaso el no obtenerlo. Son tantos los factores que están en juego en una prueba de este tipo, y tantos los que se encuentran fuera del control del actor, que muchas veces, tristemente, las decisiones que se toman son impredecibles y no responden a las cualidades de los actores que se han presentado, sino a decisiones de terceros, presiones externas, compromisos personales de directores, productores o directores de casting, y una larga lista de circunstancias.
  2. Rutina. El casting debe formar parte del día a día del actor, y debe ser en sí mismo, más que una prueba, un ejercicio, una oportunidad perfecta para conocer y trabajar registros nuevos, registros que de otro modo no exploraríamos. Es una forma, además, de experimentar frente a un público –reducido, pero un público al fin y al cabo–, y una ocasión privilegiada para darse a conocer ante directores, productores y directores de casting. Y es que no sería la primera vez que un actor entró a por un papel y salió con otro, incluso a veces de otra obra distinta. El casting, en sí mismo, es una forma de trabajo, no directamente remunerada.
  3. Contextualización. Habitualmente los actores reciben un texto con una o varias secuencias, una descripción física y psicológica del personaje y una breve descripción de la acción. Es muy importante, antes de entrar de lleno con el texto, que hagamos una contextualización del mismo. ¿Quién es el personaje? ¿Por qué dificultades atraviesa? ¿En qué época sucede la acción? ¿Lugar, estrato social? Con suerte nos facilitarán esa información, pero si no es así tendremos que indagar, investigar por nuestra cuenta. ¿Es una obra conocida? ¿Una adaptación? ¿Podemos acceder al libreto? ¿Podemos hablar con alguien de la producción para ampliar nuestro conocimiento sobre el personaje? Este trabajo demostrará un interés y una entrega por tu parte que no pasará desparecibida para el equipo de casting o el director.
  4. Identificación. Una pregunta clave que todo actor debería cuestionarse ante un personaje es la siguiente: ¿Por qué yo soy la persona indicada para dar vida a este personaje? Nuevamente, investiga. ¿Qué hay del personaje en ti? ¿Qué no? ¿Coinciden tus virtudes con el personaje? ¿Y tus miedos? ¿Y tus defectos? ¿Habéis atravesado los dos las mismas dificultades? ¿Qué hay de ti en él? Averígualo y agárrate a ello firmemente, porque ésta será tu gran baza. Cuando conozcas a tu personaje podrás jugar con él, podrás controlarlo y podrás ofrecer durante tu prueba distintos rangos emocionales: más sutil, más exagerado, llevártelo a un extremo u otro. Ofréceselo al director, dile todo lo que puedes hacer con ese personaje, le encantará oírlo. Muestráte creativo y comprometido.
  5. Recursos. ¿Tiene el personaje una enfermedad, física o mental? Lee sobre ella. ¿Vive en una situación familiar concreta? Lee sobre ella. ¿Tiene una marcada personalidad? ¿Algún trastorno? Lee sobre ello. Investiga. ¿Para qué? Porque con toda esa valiosa información podrás enfrentarte a algo que, en muchas ocasiones, a muchos actores les puede pillar por sorpresa durante un casting: una improvisación. Conocer las circunstancias que rodean al personaje, haber leído sobre su perfil psicológico o su situación social o familiar, será una información clave a la hora de saltar a la palestra e interaccionar con otros actores o improvisar un breve monólogo. Con ello, el director quiere verte pensando rápido, quiere ver cómo das vida a un personaje (que probablemente haya creado él mismo), no para ver si te asemejas a lo que él tiene en su cabeza, sino para ver cómo te manejas espontáneamente, cómo utilizas la voz, cómo te mueves, y, te aseguro, le será fácil ver quiénes se han hecho preguntas sobre el personaje y quién no.
  6. Referencias. Ya lo decíamos no hace mucho. Cine, cine, cine. Casi con toda seguridad no eres el primer actor que representa ese tipo de personaje, con ese tic, con ese acento, con esa enfermedad o con ese dilema. ¿Cómo lo hicieron otros actores antes que tú? Me gusta empezar las preparaciones de un personaje viendo lo que otros han hecho con anterioridad. Con tres o cuatro referencias es suficiente y el resultado, a veces, sorprendente. Un actor con el que preparaba un papel, no hace mucho, se sorprendió a sí mismo encontrando una pista clave para desarrollar su personaje ni más ni menos que en Bienvenido, Mr. Marshall. No la había visto antes. Recuerda: no se trata de copiar, sino de sumar.
  7. El cuerpo. No vomites el monólogo que te han dado. Trabájalo con todo el cuerpo. El director querrá valorar tu presencia física, tu nivel de energía. ¿Viste tu personaje con alguna prenda concreta o porta un objeto en particular? ¿Un sombrero, unos zapatos, un bolso, un bastón? Sorprende a todos en el casting llevándolo. Camúflate. Apóyate en el objeto, hazlo tuyo y extiende tu interpretación a él. Faciliatarás al director la visualización del personaje.
  8. ¿Un papel pequeño? Ya lo dijo Stanislavski. No hay pequeños papeles, sólo pequeños actores. No hay que añadir nada más.
  9. Entrega. Demuestra que te interesa, que estás entregado. No puedes llegar a imaginar la importancia que tiene eso para un director o para la producción. Demuestra tu interés de manera sincera y honesta. Haz saber lo que puedes aportar, el compromiso que adquieres y la responsabilidad que ello supone. Demuestra que eres disciplinado, paciente, una persona abierta, con recursos, con la que es fácil trabajar. Esas cualidades son valoradas enormemente por los equipos de producción. Hacer una película es una aventura muy complicada, llena de momentos difíciles, angustiosos a veces. Se buscan buenos compañeros de viaje. ¿Lo eres? Hazlo saber.
  10. El día D. Evita ir de sobrado. Mala imagen la que transmiten muchos actores que ya están subidos al carro. No trates de adular al director o soltar algún farol. Normalmente, algo así sólo puede ser utilizado en tu contra. No hables superficialmente del personaje o del proyecto, ya que ofendes a los que lo han creado. Por eso, no te presentes allí como si no hubieses tenido nada mejor que hacer esa mañana. Viste con colores neutros y no seas cabezota, no discutas apasionadamente un aspecto de tu personaje. No te muestres inseguro, pero tampoco insinues lo bien que lo estás haciendo. Siente un poco los nervios y todo saldrá bien: eso significa que te importa.

Y mucha mierda.

-Roque.

  • Translator