A Rubén Mascato le conocí primero. Hizo un hueco en su agenda, la que Estados Alterados – Maitena de La Sexta le dejaba libre, y quedamos en una taberna del centro de Madrid, que, dicho sea de paso, acabó convirtiéndose en la oficina de producción en la capital. Allí nos contamos nuestras vidas y surgió esta idea, la de ‘Escóndete’, vaga e imprecisa, pero allí estaba.
–Pero tú dijiste un corto.
–Sí, bueno, pero va a ser un corto muy largo, uno de ochenta minutos.
–No sé, tú sabrás.
A Víctor Sevilla, ya lo tenía fichado desde hacía un tiempo. Había visto su videobook y me había dejado un grato sabor de boca su paso por series como Rocío, casi madre o Herederos. De esas personas a las que ves y te dices: yo tengo que trabajar con esta persona. Así que dicho y hecho. Le llamé un día y le conté el proyecto.
–Ahora es cuando Víctor Sevilla me cuelga el teléfono–, dije para concluir.
Y no colgó. Ha sido uno de mis principales motores en esta aventura. Sin él, sin su ilusión, sin su talento, empuje y apoyo, no habría sido posible alcanzar la meta.

Rubén me presentó a Raquel Arcos. Fue en nuestra oficina-taberna. Al verla supe que teníamos al personaje de Ana, y que además estaría genial. Y así ha sido. Raquel enseña interpretación en la Central de Cine y ha hecho un trabajo espléndido en ‘Escóndete’, espléndido y difícil. Le estoy muy agradecido por las perlas que me regaló, casi sin darse cuenta.

Por último, Rubén también me presentó a la genial Mariam Hernández. Un tesoro, una suerte, un privilegio. Otro de mis motores. Mariam, La tira y Cuestión de sexo, es balsámica, la sonrisa justo a tiempo. Gracias por acompañarme en esta aventura, espero que haya muchas otras. Me declaro fan tuyo, de esos incondicionales.






