Reflexión: ‘Más allá de la vida’

A Clint Eastwood se le perdonan muchas cosas, como, por ejemplo, tardar en contar algo 6 veces más de lo normal. Pero, ¡qué le vamos a hacer! El hombre no está para carreras, así es su estilo, y reconozco que, aunque me da algo de pereza ver sus películas, habitualmente suelo quedar boquiabierto al terminar.

Con Más allá de la vida he experimentado algunas sensaciones nuevas. Sin ir más lejos, he descubierto que una de las cosas que mayor tristeza me produce del mundo es ver cenar a Matt Damon solo. Lo siento, pero no lo puedo evitar. En las tres ocasiones en las que aparece de tal guisa, se me parte el corazón y se me arruga la barbilla.

Matt Damon encarna al niño de El sexto sentido, ya entrado en años y con algo de barriga cervecera. A él se unen, lentamente, una francesa, que se ha dado cuenta de que puede haber algo más allá de la vida, y un niño con madre yonki.

Por lo demás, la película está bien. Nadie podrá decir que es mala, aunque si la ves con el dedo en el botón FWD del mando a distancia, no notarás gran diferencia.

Ah, sí, que me alegro de que haya escogido a Matt Damon. Me gusta ese actor, lo reconozco. Mucho mejor que Angelina Jolie en El intercambio. Jesús, qué mujer. Aun hoy día no estoy seguro de que Angelina entendiese de qué iba aquella película.

-Roque.

Un puño americano en el bolsillo

Alex de la Iglesia dice que se va. Y yo digo que hacía tiempo que no veía a alguien tan coherente como él.

A la Ley Sinde no había por donde cogerla. Y tal y como me temía, los políticos pactan a hurtadillas un parche para que al engendro no se le caiga el ojo cuando sonría. Los políticos bien merecerían un escarmiento. Y que nadie se sorprenda de que pronto todos empecemos a llevar un puño americano en el bolsillo. Por si acaso.

Alex intentó mediar y consensuar. Se dio cuenta de que el planteamiento tenía errores y trató de cambiar de opinión. ¡Oh, Dios mío! ¡Trató de cambiar de opinión! Pecado capital. Mientras, por detrás, se escribía el verdadero guion.

Pero idiotas, a Internet no se le pueden poner puertas.

¡Bah, qué aburrimiento! Aborrezco una ley que no da garantías para emprender.

En fin, que espero que Alex de la Iglesia se despache a gusto en la gala de los Goya, que aquí estaremos para citarlo y aplaudirle, como ya hiciéramos hace un año.

Y ahora me voy a comprarme todos los DVDs de Alex.

-Roque.

Feliz Navidad… y muchos besos

Un año más me gustaría felicitaros la Navidad, en mi nombre, en el de Cuarto Creciente, y en el de Aprendiz de Cine.

2010 ha sido un gran año, pero 2011 será uno mejor, porque es hora de sonreír y dar muchos besos. Y los malos, que se vayan al infierno.

Este mensaje es para ti. Lo sabes.

Ahora dale al play, sube el volumen y activa la pantalla completa.

Hacerse entender

¡Deberían intentar leer los libros de esa gente que se ha suicidado! Empezamos por Virginia Wolf, y conseguí leer dos páginas de ese libro sobre un faro, pero lo que leí me bastó para comprender por qué se había matado: se había matado porque no podía hacerse entender. No tienes más que leer una frase para verlo. Me sentí un poquito identificada con ella, porque hay veces que a mí también me pasa eso, pero su equivocación fue hacerlo público.

HORNBY, Nick. En picado. Zulaika, Jesús (trad.).
Barcelona: Ed. Anagrama, 2007. 321 págs. ISBN: 978-84-339-7363-4

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